Por Yuris Nórido. Antes de comenzar la lectura de Yo, Tituba, la bruja negra de Salem, el lector se topa con una singular confesión de su autora, Maryse Condé: “Tituba y yo hemos vivido en estrecha intimidad durante un año. En el curso de nuestras larguísimas conversaciones me ha contado estas cosas que ella no le había confiado a nadie”. Y esa naturalidad con que habla de lo sobrenatural nos acompañará durante todo el libro.

">Por Yuris Nórido. Antes de comenzar la lectura de Yo, Tituba, la bruja negra de Salem, el lector se topa con una singular confesión de su autora, Maryse Condé: “Tituba y yo hemos vivido en estrecha intimidad durante un año. En el curso de nuestras larguísimas conversaciones me ha contado estas cosas que ella no le había confiado a nadie”. Y esa naturalidad con que habla de lo sobrenatural nos acompañará durante todo el libro.

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Por Yuris Nórido. Antes de comenzar la lectura de Yo, Tituba, la bruja negra de Salem, el lector se topa con una singular confesión de su autora, Maryse Condé: “Tituba y yo hemos vivido en estrecha intimidad durante un año. En el curso de nuestras larguísimas conversaciones me ha contado estas cosas que ella no le había confiado a nadie”.

Y esa naturalidad con que habla de lo sobrenatural nos acompañará durante todo el libro.

El Fondo Editorial de Casa de las Américas ha publicado, en ocasión de la reciente Semana de Autor esta singular novela de la escritora guadalupeña, una de las más destacadas voces del panorama literario caribeño.

Se trata de la primera obra de Condé publicada en Cuba, que ocupa el número 168 en el catálogo de la colección Literatura
Latinoamericana y Caribeña.

En la novela, Maryse recrea la “autobiografía” de Tituba, personaje involucrado en los tristemente célebres procesos de brujería de Salem, a finales del siglo XVII. Se trata de la esclava de Barbados que fue acusada, junto a otras mujeres, de hechizar a unas cuantas muchachas del pequeño pueblo. El saldo de la intriga fue trágico: casi una veintena de personas fueron ahorcadas.

Más allá de los referentes históricos, no resulta una historia desconocida: muchos de sus protagonistas ya lo fueron del célebre y extraordinario texto teatral de Arthur Miller, Las brujas de Salem.

De hecho, Condé dialoga sin prejuicios con esa obra, otorgándole voz a uno de sus más polémicos personajes: Tituba, la “bruja” negra que “confiesa” su crimen y, de paso, “arrastra” a otras víctimas.

Desde las primeras páginas es evidente la vocación reivindicativa: Condé está plenamente identificada con su heroína y no vacila en "justificarla" hasta las últimas consecuencias. Es que para la autora Tituba es símbolo incuestionable de una injusticia, de un drama ignominioso: la esclavitud, el racismo, la estigmatización de una cultura.

Pero también es un peculiar ejercicio historiográfico: al escoger como protagonista a Tituba, personaje olvidado por los historiadores, Condé reclama el derecho de los “pequeños” a narrar la historia del mundo.

En Yo, Tituba… el lector quedará atrapado por las muchas y apasionantes peripecias. No le dará respiro el ritmo trepidante.

Lo seducirá la diafanidad del estilo. Quedará prendado de la raigal y poderosa poesía.

Pero hay que ir más allá de la anéctoda. Como en Las brujas de Salem, en Yo, Tituba... saltan a la vista sus múltiples connotaciones, su diálogo enfático con el aquí y el ahora.

Afortunadamente han quedado atrás los días en que alguien podía ir a la horca solo por contar historias de brujas, magia y transmigraciones. Pero otras de las calamidades que Tituba narra siguen siendo asuntos pendientes de nuestra época.

La contemporaneidad de Yo, Tituba, la bruja negra de Salem es apabullante.

Fuente: Cubasi.cu

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