Por María Peña/EFE.Washington. La flexibilización de los viajes académicos, culturales y religiosos a Cuba, anunciada el viernes por la Administración del presidente Barack Obama, marca un hito en la relación bilateral y reanima las tensiones respecto al embargo contra la isla. Los cambios, según analistas consultados hoy por Efe, son parte de la labor de "acercamiento'' del Gobierno de EEUU con el pueblo de Cuba, tras la llegada al poder de Barack Obama en enero de 2009.

">Por María Peña/EFE.Washington. La flexibilización de los viajes académicos, culturales y religiosos a Cuba, anunciada el viernes por la Administración del presidente Barack Obama, marca un hito en la relación bilateral y reanima las tensiones respecto al embargo contra la isla. Los cambios, según analistas consultados hoy por Efe, son parte de la labor de "acercamiento'' del Gobierno de EEUU con el pueblo de Cuba, tras la llegada al poder de Barack Obama en enero de 2009.

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Por María Peña/EFE.Washington. La flexibilización de los viajes académicos, culturales y religiosos a Cuba, anunciada el viernes por la Administración del presidente Barack Obama, marca un hito en la relación bilateral y reanima las tensiones respecto al embargo contra la isla.

Los cambios, según analistas consultados hoy por Efe, son parte de la labor de "acercamiento'' del Gobierno de EEUU con el pueblo de Cuba, tras la llegada al poder de Barack Obama en enero de 2009.

El 13 de abril de ese año, en vísperas de su primer viaje a América Latina, Obama anunció la primera flexibilización de viajes de cubanoamericanos y del envío de remesas y paquetes humanitarios a sus familiares en la isla.

Hoy dio un paso más y permitió que más estadounidenses -académicos y religiosos, ya no sólo de origen cubano- puedan viajar a la isla, desde más ciudades de EEUU.

En cuanto a las remesas, el presidente Obama ha dado hoy instrucciones para que cualquier estadounidense pueda enviar hasta 500 dólares por trimestre a personas en Cuba que no sean familiares suyos para apoyar actividades económicas privadas.

La excepción a este permiso serán funcionarios del Gobierno o del Partido Comunista cubano, que no podrán ser beneficiarios de esas remesas, precisó el anuncio.

El martes pasado, como lo hicieron anualmente sus antecesores, Obama prorrogó por otros seis meses la suspensión del Capítulo III de la Ley Helms-Burton de 1996, que endureció el embargo contra Cuba de 1962.

El avance de hoy coincidió además con la visita a Cuba de una delegación de Washington para una nueva ronda del diálogo migratorio. El grupo se reunió con disidentes y con el contratista estadounidense Alan Gross, detenido en la isla desde hace más de un año por presunto espionaje.

Fuentes de la Casa Blanca aseguran que los cambios, que entrarán en vigor en dos semanas, no guardan relación con esa visita, pero los expertos consideran que, en todo caso, marcan un hito en la relación bilateral.

Las medidas, que no requieren la aprobación del Congreso, entrarán en vigor en un plazo de dos semanas, según indicó la Casa Blanca en un comunicado.

''La Administración Obama ha trabajado entre bambalinas (sobre estos cambios) desde hace algún tiempo, aún cuando ha afrontado complicaciones legales y hasta políticas'', consideró Tomás Bilbao, director ejecutivo del Grupo de Estudio sobre Cuba.

''La Casa Blanca ha demostrado mucho coraje pese a las presiones y amenazas de legisladores y grupos que prefieren mantener el status quo. Pero hay una separación de poderes en Estados Unidos y estos cambios son inamovibles a menos que sea el propio Ejecutivo el que desee modificarlos'', enfatizó Bilbao refiriéndose a la nueva flexibilización.

''El Congreso podría intentar restringir el poder del presidente, pero no creo que haya ni el apetito político ni el argumento para restringir aún más esos poderes'', señaló el experto.

Wayne Smith, ex jefe de la sección de intereses de EE.UU. en La Habana (1979-1982), consideró que la decisión de Obama es "sin duda un paso importante y en un momento oportuno, en la dirección correcta''.

''La mejor manera de fomentar el cambio es a través de estos contactos directos entre los dos pueblos'', señaló Smith, analista del Centro para Política Internacional.

Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, cree que la movida de Obama alentará cambios en el sistema cubano.

''En un momento en que los cubanos están cambiando su sistema en formas fundamentales, es bueno tener un mayor acercamiento; más estadounidenses viajando a Cuba y más oportunidades'' para el intercambio entre ambas naciones, dijo.

Cuba anunció el año pasado planes para reestructurar la economía y ampliar los empleos en un incipiente sector privado y puso en libertad a presos políticos.

Según la Oficina del Censo, la población cubana en EE.UU. totalizó cerca de 1,7 millones en 2009. Hasta ahora, sólo los cubanos con familiares en la isla podían viajar o enviar remesas a la isla.

Aunque no se trata de la plena liberalización de viajes, las medidas van más allá de la política que mantuvo el entonces presidente Bill Clinton (1993-2001) en aspectos fundamentales que beneficiarán a un mayor sector de la sociedad estadounidense.

Sin embargo, varios grupos del exilio cubano no están de acuerdo con estas medidas.

Fuente: /www.elnuevoherald.com/2011/01/15/v-fullstory/

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